Cuando la IA produce ciencia
Durante años la discusión fue si los modelos entienden o repiten. Hay un terreno donde esa pregunta se puede zanjar sin opinión: la matemática. Un resultado nuevo o es correcto o no lo es, y desde hace poco eso se puede verificar por máquina. En agosto de 2026 un modelo resolvió diez problemas que llevaban más de una década abiertos, y publicó las pruebas para que cualquiera las revise.
De predecir proteínas a demostrar teoremas
AlphaFold y el plegamiento de proteínas
DeepMind resuelve un problema que la biología llevaba cincuenta años persiguiendo: predecir la forma tridimensional de una proteína a partir de su secuencia. Después libera las estructuras de 200 millones de proteínas en una base abierta que hoy usan más de tres millones de investigadores, desde vacunas contra la malaria hasta enzimas que degradan plástico. Fue la señal de que la IA podía acelerar la ciencia de manera irreversible.
Materiales y las primeras demostraciones formales
GNoME amplía enormemente el catálogo de materiales estables conocidos. En paralelo aparecen AlphaProof y AlphaGeometry, que no solo resuelven problemas de olimpíada a nivel de medalla sino que formalizan sus pruebas en Lean: la máquina no solo responde, también demuestra que su respuesta es válida. Ahí nace el circuito que importa.
AlphaEvolve mejora récords de décadas
Un sistema evolutivo guiado por modelos de lenguaje encuentra un algoritmo de multiplicación de matrices mejor que el récord vigente desde hacía 56 años, y mejora cotas en varias áreas de la matemática. Ya no se trata de resolver ejercicios conocidos: es encontrar construcciones que ningún humano había encontrado.
Astra y diez problemas abiertos
OpenAI presenta su próximo modelo, Astra, de una manera inusual: no lo lanza. En su lugar publica soluciones a diez problemas sin resolver desde hace diez años o más, con un manuscrito de 249 páginas y los certificados de prueba en Lean 4 en un repositorio abierto. Entre los resultados: la construcción explícita de un grupo no-sófico —pregunta abierta desde que Gromov planteó el concepto en 1999—, la refutación de la conjetura de rigidez de Connes, la conjetura de volumen de Ehrhart y tres problemas del catálogo de Erdős. El cómputo de las diez soluciones costó unos US$2.000.
Tres cosas que cambian con esto
Qué no significa
Un resultado espectacular invita a conclusiones apresuradas. Estas son las que conviene evitar.
Lo que se mide y lo que se demuestra
Durante dos años discutimos benchmarks saturados y puntajes autorreportados. Este es el contraste: un resultado que cualquiera puede verificar por su cuenta. Para entender cómo se mide todo lo demás, pasá por la sección de benchmarks.